PARA EL MES DE ENERO...

A continuación encontrarán el saludito para el mes de enero motivando a todas las comunidades voljuvistas a inciar con alegría la celebración de este Aniversario número 40


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ARTÍCULO: LA CARIDAD Y LA PROMOCIÓN HUMANA EN LA MISIÓN

QUERIDOS AMIGOS:

Compartimos con todos ustedes el artículo:
"La caridad y la promoción humana en la Misión", escrito por Sor María Gracia Deriu y publicado en la revista vicentiana, la cual pueden consultar en: http://vincentiana.famvin.org Este artículo es una excelente motivación a iniciar este año 2011 sintiéndonos discipulos misioneros, dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos al servicio de nuestros hermanos más pobres.

ESPERAMOS QUE LO DISFRUTEN....

La caridad y la promoción humana en la misión

Por Sor María Gracia Deriu, H.C.

Queridos Padres, Hermanas y Laicos, mi saludo respetuoso y fraternal a todos vosotros.

Mi tarea es tratar el tema "La caridad y la promoción humana en la Misión". Segura de vuestra afectuosa comprensión, cuento con vuestra cordialidad para vencer la emoción y superar la timidez.

En primer lugar presento la síntesis de la dinámica y de los tiempos de nuestra tarea:

1) La Misión se prepara y organiza siempre por los Misioneros de acuerdo con el Párroco y con los grupos existentes en la parroquia. Se establece el tema principal, el período más oportuno y se preparan todos los aspectos logísticos mejores para el buen éxito de la Misión. En cuanto es posible, participan en estos encuentros los representantes del grupo, teniendo así un primer contacto con la realidad en la que trabajarán.

2) En nuestro grupo trabajamos en parejas, laicos y consagrados. Según las exigencias de la comunidad, y de nuestra disponibilidad, toman parte dos o más parejas. Nuestro compromiso es de una o dos semanas. Llegamos siete días antes de los Misioneros; en la primera parte trabajamos solos, en la segunda seguimos nuestro trabajo, mientras los sacerdotes inician el suyo.

3) El día de llegada, normalmente con una sencilla y atractiva ceremonia en la celebración de la Misa, o de las Vísperas, el Párroco, ante la comunidad reunida en oración, confía el mandato y entrega el crucifijo a los misioneros; este es el momento en que comienza oficialmente nuestra labor.

4) Nos alojamos con las familias que se prestan a ofrecer este servicio. Normalmente las comidas se hacen juntos y el alojamiento tiene lugar según las posibilidades disponibles.

Después se inician las visitas a las familias. Partiendo de la periferia para después dirigirnos hacia el centro, nos comprometemos a ponernos en contacto con todos los núcleos familiares. Al ponernos en contacto con ellos, les presentamos el programa de la Misión y tratamos de sensibilizarles sobre los compromisos que este tiempo de Gracia especial lleva consigo, tratamos también de establecer una buena y cordial relación y en el buen clima, creado fácilmente, llegamos al conocimiento de los diversos problemas con que se enfrentan las familias: sufrimientos físicos y morales, dificultades y problemas de diversa naturaleza. Se nos ofrece una segunda oportunidad, para los casos que lo aconsejan, de sugerir el

encuentro con el misionero, e incluso, con frecuencia nos comprometemos a comunicar al misionero los casos de ancianos y enfermos.

Este tipo de acercamiento nos permite conocer los problemas, las dificultades e incluso las alegrías de las personas con quienes nos encontramos. Esto supone ya en sí un anuncio, aunque sea de manera muy sencilla, de Cristo y del Evangelio, en espera de un anuncio más sistemático y completo por parte de los misioneros.

Como Hija de la Caridad, mi experiencia en las Misiones ha sido siempre maravillosa, existen momentos de gran enriquecimiento y de encuentro con realidades distintas de mi quehacer cotidiano. A través de estas experiencias, he tenido la oportunidad de adquirir una mayor sensibilidad y atención a los problemas que se presentan, estimulándome a una mayor apertura y disponibilidad. Como decía la Madre Gillemen, "La Hija de la Caridad debe abrirse a todos los horizontes del mundo" atenta, como San Vicente, a las nuevas realidades que se encuentran, es decir a los signos de los tiempos.

Ciertamente, no es una novedad, pero la dificultad con que nos encontramos con más frecuencia es la de los "alejados". Este problema es difícil de enfocar ya que, son muchos los motivos que llevan al alejamiento de la práctica y del compromiso en la vida eclesial. Incluso en los casos más complejos, aquellos que dicen que no tienen ningún interés en lo referente a Dios, nuestra actitud debe ser siempre cristiana, yendo al encuentro de las personas, ante todo, bien enraizadas en Dios, anunciando, siempre y sólo en nombre de la Iglesia con la caridad, presentada si es necesario en forma material, y acompañada de la oración al estilo de San Vicente.

En nuestro Directorio tenemos una guía precisa y atenta. Permitidme citar un punto, el nº 40 dice

...Testigos de Cristo, Señor de nuestra vida, nos esforzaremos a fin de que, a través nuestro, las personas con quienes nos encontramos y nos escuchan sean encaminados, a encontrarse con Él....

La experiencia más grata que encuentro en las Misiones es el constatar el retorno a la Casa del Padre de los alejados, la grande y profunda alegría que experimentan con el perdón obtenido después de un largo tiempo, la evidencia de felicidad al sentirse libres, sin el peso de fardos pesadísimos y desalentadores.

Es muy importante disponer a las almas para el diálogo, sobre todo en el interior de las familias, porque son frecuentes los casos de soledad profunda, incluso de quien vive con los parientes y familiares, cónyuges, padres e hijos. Continuamente constatamos la incapacidad para el diálogo y la escucha, casi para confirmar el viejo dicho que afirma que "no se está nunca tan sólo como cuando se está en compañía". Por ello dedicamos una atención especial a estos casos en que se pone de manifiesto el deseo sencillo y elemental de encontrar alguien con quien hablar.

Con frecuencia nos encontramos con personas que no piden nada más que un poco de atención, algún minuto de nuestro tiempo en que nos hablan y que, mientras lo único que

hacemos es escucharlos, se sienten importantes. Muchas veces, de esta escucha desinteresada, atenta y prudente por parte de nuestros Misioneros, surgen confidencias verdaderamente conmovedoras. Nos damos cuenta de que, con frecuencia, esto sucede por el hecho de que, al no conocernos, se supera la barrera del pudor y del respeto humano, obstáculo frecuente para una sinceridad sin reservas. Pero también es verdad que ello nos compromete todavía más, no sólo al deber de la reserva, sino al respeto y a la gratitud hacia quien nos han honrado con su estima y confianza.

El encuentro lo concluimos con una breve oración, un saludo cordial y afectuoso, un hasta luego durante los diversos encuentros de la Misión. Y así, de casa en casa, de familia en familia, comenzando por las últimas casas del lugar, poco a poco vamos hacia el centro....

En mi experiencia en las misiones, he aprendido una gran lección, es decir, el deber de respetar en grado máximo a quienquiera que encuentre: puedo no comprender, tengo el derecho de no compartir, tengo el deber de respetar. Todos los días me encuentro con culturas y modos de ser completamente diversos a mi educación y formación. Recuerdo una frase importante de Pablo VI que, nos recordaba que en nuestros días, no se necesitan anunciadores sino testigos. Todos los días la vida cotidiana me recuerda que incluso, y sobre todo las personas más pobres en todos los sentidos, aquellas que ya no tienen nada, quienes han perdido todo, me hacen comprender con su silencio, con su dolor, que esperan de mi, solamente, ser ayudadas a recobrar de nuevo su dignidad. Yo estoy únicamente en su camino para acompañarlas durante un breve recorrido, debo caminar con ellas, mostrarles con hechos que siempre es posible reemprender la marcha que, quizás, habían olvidado.

Esta es la promoción humana, como me ha sido enseñada en el servicio que presto en las Misiones y me parece que así está comprendida en el contexto global de la evangelización, e incluso reforzada en un documento pastoral de los Obispos italianos titulado "Evangelización y Sacramentos". En la pág. 33, nº 81, leemos "...La prudente presencia y la valorización consecuente de todos los aspectos de la promoción humana, a los que son tan sensibles los hombres de nuestro tiempo. Tales aspectos están en la base del Evangelio y son encarnados y vividos en la vida de la Iglesia. La realidad sacramental, adaptada al hombre en su ser concreto, entendida en toda la profundidad de su estructura, no hace nada más que reconocer y propugnar, como signo, la exigencia de esta promoción, la liberación, la justicia, la paz"

Y vosotros, Sacerdotes, Hermanas y Laicos, que conocéis mejor que yo cuanto ha afirmado el Concilio, sabéis que a nosotros nos toca, sobre todo en las misiones, acoger y puntualizar las orientaciones de la Iglesia.

Ciertamente, esto se le presenta a nuestra gente con mucho tacto, sin imponerse jamás, en el respeto recíproco, incluso a quien non comparte mi fe, haciéndoles comprender que la Iglesia esta compuesta de todos los bautizados que profesan la fe.

A María y a San Vicente, evangelizador y siervo de los pobres, encomendamos nuestro compromiso; que ellos nos guíen en el anuncio del Evangelio de Cristo, nos bendigan a nosotros y a las personas con quienes nos hemos encontrado y con las que encontraremos en las misiones en el futuro.

Gracias.

LOGO Y LEMA DEL PROCESO CELEBRATIVO

Como muchos y muchas de ustedes saben, este año 2011 viviremos un momento muy especial para nuestro Voluntariado Juvenil Vicentino ya que tendremos la oportunidad de celebrar el aniversario número 40 de fundación.

La Junta Nacional de VOLJUVI, ha diseñado algunas estrategias para hacer de este un momento muy especial en donde se promueva la participación de todos quienes integran nuestro movimiento. Para iniciar, estamos invitando a todas las comunidades voljuvistas a participar en el concurso para la creación del logo y el lema del proceso celebrativo.

La idea es que todas las comunidades voljuvistas revisen el primer capítulo de los Estatutos del voluntariado, así mismo la primera parte del Manual Voljuvista, extractando de estos documentos los elementos que consideran más importantes de la identidad del Movimiento y sus integrantes. Con estos elementos los invitamos a construir un logo y el lema que identificará todo el proceso celebrativo de este año 2011.
Las propuestas las pueden enviar a nuestro correo electrónico nacional voljuvicolombia@gmail.com antes de finalizar el mes de febrero, ya que la selección, premiación y lanzamiento se realizará en el mes de marzo, con la fiesta de Santa Luisa de Marillac.

La propuesta ganadora, además de ser la imagen oficial de este año otorgará el costo de inscripción a la comunidad juvenil ganadora. Así que anímense.

ENCUENTRO INTERNACIONAL DE JÓVENES VICENTINOS


!!!! FELIZ AÑO NUEVO ¡¡¡¡¡¡

Muy queridos amigos y amigas hemos dado inicio al 2011.

Este año estará colmando de actividades que nos unirán como voljuvistas y como Familia Vicentina, por ahora los invito a revisar el siguiente link, allí encontrarán información respecto al Encuentro Internacional de Jóvenes Vicentinos que se realizará en Madrid España el mes de Agosto de 2011




A puertas de terminar el 2010 algunos grupos de la Provincia nos comparten el trabajo realizado a lo largo del año.

Aprovechamos este vídeo para saludar a Sor Marcela, Cristian, Daniela, Jenny, Paula,Laura, Kevin, Angie, Jhonnatan. FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2011

27 DE SEPTIEMBRE DE 2010

MIS QUERIDISIMOS VOLJUVISTAS

Hoy 27 de Septiembre de 2010, vivimos diversos acontecimientos de gran importancia en nuestro ser de jóvenes vicentinos:

  • En primer lugar conmemoramos la Fiesta de San Vicente de Paúl
  • En segundo lugar clausuramos el Año Jubilar proclamado por el Padre General, con el ánimo de recordar el aniversario número 350 de la muerte de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac
  • En tercer lugar pero no por esto menos importante festejamos con gran gozo el Día de Voljuvista

Por eso me uno a nuestra celebración, compartiendo con todos y todas ustedes tres bellisimos escritos que al lado de la felicitación nos invitan a profundizar más la vocación vicentina que nos ha sido legada, de amor y servicio a nuestro Señor Jesucristo quien se hace presente en la persona de los más pobres.

  1. En primer lugar, el Padre Carlos Arley Cardona nos invita a fortalecer nuestra inventiva en favor de los más pobres, la cual es como diria San Vicente "inventiva hasta el infinito"
  2. Posteriormente nuestra Asesora Provincial, Sor Diana Marcela Carvajal nos hace llegar una calida felicitación, así mismo nos presenta la reflexión que Santa Luisa elaboró pensando en esta celebración especial.
  3. En un tercer momento, Sor Genoveva Nieto nos invita a sentirnos profetas al estilo particular de Amós, quien en su tiempo supo comprometerse activamente en la denuncia de las condiciones de vida de los más pobres y hoy en nuestra fiesta se hace paradigma para los voljuvistas actuales.

Solo me queda hacerles llegar a todos mis mejores deseos, esperando que el tiempo especial que hemos vivido nos impulse a fortalecer nuestra opción, sobre todo ahora que iniciamos el camino de preparación hacia la celebración de los 40 años de fundación del Voluntariado Juvenil Vicentino. Les hago llegar un abrazo cariñoso así como la seguridad de mi oración por todas las tareas que en los distintos lugares de la Provincia de Bogotá realizan los jóvenes.

Andrea Paola Herrera C.

Coordinadora VOLJUVI

Provincia de Bogotá

FIESTA DE SAN VICENTE DE PAÚL


¡VOLJUVISTAS! “EL AMOR ES INVENTIVO HASTA EL INFINITO”

A partir de estas reflexiones deseo muy especialmente que cada uno de ustedes se sienta agradecido por el camino recorrido con la Familia Vicentina, se sienta bendecido en el Movimiento y se sienta llamado a renovar su compromiso cristiano. Estoy convencido que San Vicente de Paúl en esta fiesta del AÑO JUBILAR, en este AÑO DE GRACIA PARA TODOS LOS VICENTINOS, los felicitaría por dejarse amar por Cristo y poner sus vidas en sus manos; los felicitaría por su compromiso como Voljuvistas en el servicio a los pobres y en el anuncio del Reino de Dios; los felicitaría por unir sus manos y toda su disponibilidad, energía y entusiasmo para caminar juntos y construir un mundo nuevo; los felicitaría por el amor que le manifiestan a la Familia Vicentina y por querer vivir un carisma que nació del Evangelio; los felicitaría por lo que son (con sus defectos, debilidades, pecados) pero que precisamente por su presencia manifiestan el deseo vivo y constante de conversión. Unido a todo esto, también estoy convencido que San Vicente los invitaría personalmente y como Voljuvistas a:

1. Darse a Dios para servir a los pobres: Tener siempre presente que Dios mismo nos ha manifestado su amor a través de su Hijo Jesucristo. La iniciativa viene de Dios, es Él quien se nos da el primero. A nosotros nos toca responder a la iniciativa divina, preparándole un lugar en nosotros mediante la humildad, vaciándonos de nosotros para llenarnos de Dios. Nos corresponde amar a Dios “pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente” (SVP), es decir, no contentándonos con hacer única y exclusivamente lo que nos toca sino esforzándonos en lograr cada día más la perfección; se trata de pasar del amor afectivo al amor efectivo para que nuestra experiencia espiritual desemboque en un compromiso social concreto. El sudor de la frente hace de ustedes, jóvenes entregados, sacrificados, luchadores, emprendedores, generosos. Un joven que esté en el Movimiento pero que no haga nada o espere que todo se lo sirvan en bandeja, es un joven destinado al rechazo de los otros, al aislamiento, a la soledad, y, podríamos afirmar que destruye su vida. San Vicente decía además:“De la abundancia del corazón habla la boca; de ordinario, las acciones exteriores son un testimonio de lo interior; los que tienen verdadera caridad por dentro, la demuestran por fuera. Es propio del fuego iluminar y calentar, y es propio del amor respetar y complacer a la persona amada” (Cfr. SVP XI, 556). Todo cuanto hagamos es una manifestación real de lo que somos o de lo que llevamos dentro. No podemos engañarnos pensando en que podemos aparentar por un tiempo; no, esta no es una actitud evangélica. Se trata de una gran coherencia que tenemos que aprender a adquirir y sobre todo a poner en práctica. Tener verdadera caridad significa mantener puesta nuestra mirada en Dios para ser imagen viva de su amor; significa escuchar su voz y dejarse hacer por su voluntad; significa cargar con los sufrimientos de su Hijo para gozar de su gloria en la eternidad; significa vivir cada día no solo para sí mismos sino para el bien y servicio de los demás. Es necesario volvernos susceptibles ante los sufrimientos del prójimo y sus miserias, y rogar a Dios que nos dé el verdadero espíritu de compasión y de misericordia, que es el espíritu propio del Padre. San Vicente estaba seguro que los pobres eran los preferidos de Dios y que todos aquellos que les sirvieran y amaran, también serían amados por Él.

2. Ser testigos del amor de Jesucristo (Leer Jn 15, 9-15): Ámense los unos a los otros, como yo los he amado: he ahí el mandamiento divino por excelencia.

Hemos sido testigos de ese amor manifestado por Jesús a cada uno en particular y a la humanidad en general. Cristo nos amó primero; ahora nos invita a que seamos discípulos del amor. El amor que conduce al perdón, que conduce a la vida, que abre nuevos horizontes de encuentro y de solidaridad, que rompe muchas barreras y nos permite vivir la unidad que viene del Padre y del Hijo y que se nos comunica a través del Espíritu. La Iglesia como “comunidad de amor”, está llamada a reflejar la gloria del amor de Dios que es comunión, y así atraer a las personas y a los pueblos hacia Cristo. No nos demos el lujo de ser atractivos, de ser dinámicos, etc; seamos sobre todo jóvenes atrayentes, es decir, que así como Cristo atrajo a los discípulos para enviarlos a misión, así también nosotros atraigamos a todos los hombres hacia Cristo para que se comprometan con Él y con su Evangelio.

Para que participen en mi alegría y su alegría sea completa: Aparecida nos dice que “en el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don. D.A. 28. Esa alegría es pues signo de un verdadero encuentro con el Señor; es signo de un deseo profundo de servirle a Él y en Él a mis hermanos; es signo de paz interior y de plenitud; es signo de una gran fe y de una gran esperanza porque esa “alegría completa” se dará el día de nuestra propia resurrección. Debemos abandonar esas caras largas que solo hablan de desesperanza, de desaliento, de aburrimiento, de un sin sentido de la vida. No se trata de estar “pelando el diente” a toda hora pero sí de presentarse con un rostro agradable, pleno, pacífico, esperanzador, alegre, etc. Esta es la misión del Voljuvista, alegrarse en el Señor y transmitir esa alegría de seguirlo y de servirle.

Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando: cumplir la Voluntad del Señor es una de las principales características del verdadero vicentino. Nuestro Santo Fundador no hacía nada sin contar antes con la Divina Providencia. Debemos sentirnos llamados a “ser” para el Señor y no para nosotros mismos. A ejemplo de Jesús que vino a hacer la voluntad del Padre, dispongámonos a asumir el estilo de Jesús, en otras palabras, “Ser otros Cristos”. En Jesús, vemos a Dios de rodillas delante del hombre para lavarle los pies; en Jesús, Dios se presenta como servidor de cada persona; en Jesús, todo hombre es reconocido, amado, transformado y comprometido. ¿Cómo no amar a ese Dios vivo, cercano, humilde y Salvador?

3. Vivir la Comunión y la fraternidad: La vida de por sí es ya un gran don del Padre Creador y como tal posee un valor infinito, pero ésta se acrecienta dándola. Estamos llamados a gastar nuestra vida en bien de los demás; a compartir con el otro las bendiciones recibidas; a pensar en el otro y sobre todo en el más débil; a amar al otro sin condiciones ni ataduras, es decir, con plena libertad; a esperar con el otro aún en medio de sufrimientos y dificultades; etc. Indudablemente tenemos que comenzar por nuestro Movimiento haciendo que la vida sea realmente vida en comunión. La comunión se puede lograr cuando se dan relaciones de verdaderos amigos y hermanos, cuando cada uno está siempre abierto al diálogo y a la escucha, cuando se corrige con sencillez y se aceptan con humildad los errores, cuando se ayuda a levantar aunque el otro haya caído varias veces, cuando a una sola voz se eleva la misma alabanza y la misma acción de gracias.

4. Perseverar en el Movimiento: Perseverar en el Movimiento porque es el Señor quien los ha llamado a hacer parte de él, a hacer parte de una Familia que Él mismo ha formado y ha hecho con su mano omnipotente. Perseverar en el Movimiento porque el Señor los ha llamado para que ustedes jóvenes no se queden con las manos cruzadas frente a una situación de pobreza, de abandono, de miseria, sino que entre todos puedan aliviar el peso del sufrimiento y puedan remediar a tantas necesidades de nuestros hermanos; recuerden lo que leemos en un plegable voljuvista: “Hoy no queremos estar ajenos a la situación del país. La realidad concreta de nuestros hermanos más vulnerables nos hace renovar constantemente nuestra opción de jóvenes, conmovidos, aquí y ahora; así que nos encontramos organizados en comunidades, esparcidas por la geografía nacional, asistiendo y promoviendo amigos nuestros en ancianatos, escuelas, guarderías, comedores, en las calles y en todo lugar. Perseverar en el Movimiento porque es necesario comunicar la experiencia del encuentro con el Señor; qué bueno sería si en sus reuniones se dedicara un momento especial a compartir la vida en Dios y los frutos de esta relación íntima con Él.

Ya para terminar, los invito, como los invitaría San Vicente de Paúl, a hablarle al mundo del carisma, del Movimiento, de la Familia Vicentina y a que lo hagan con su oración, con su testimonio, con su servicio, con su vida sacramental, con su amor. Muchas bendiciones para todos.

¡FELIZ AÑO JUBILAR EN EL SEÑOR,

EN SANTA LUISA DE MARILLAC Y EN SAN VICENTE DE PAÚL!

P. Carlos Arley Cardona S., C.M.